El criptopórtico de Las Gabias reescribe su pasado romano
Bajo el paisaje agrícola de la Vega de Granada asoma un conjunto romano que ya no puede ser considerado baptisterio. Las últimas campañas de excavación en Las Gabias —entre 2022 y 2025— han desterrado definitivamente la idea, y confirman el espacio como el corazón de una villa romana perteneciente a una familia de la élite rural de la Tardoantigüedad: se trata de un criptopórtico con acceso monumental, pavimentos bien conservados y estancias decoradas con mosaicos. Estas intervenciones forman parte de un proyecto general de investigación dirigido por Manuel Moreno Alcaide, de la Universidad de Málaga, que tiene prevista una duración de seis años. Este proyecto, que cuenta con la colaboración de las universidades de Jaén y Granada y la financiación del Ayuntamiento de Las Gabias —con apoyo de la Junta de Andalucía—, pretende devolver el yacimiento a su contexto: el de una residencia romana de lujo con funciones productivas en la Vega de Granada.

Las investigaciones subrayan el enclave de Las Gabias como un caso clave para el estudio de la aristocracia terrateniente del siglo IV y el uso que hacían de la arquitectura para reflejar su poder y estatus en el área metropolitana de Granada. «Las excavaciones han permitido conocer parte de la zona urbana de la villa, destacando una estancia absidiada con un mosaico de venera y un amplio pasillo con mosaicos geométricos», resume Moreno Alcaide. Las intervenciones recientes han documentado una escalinata monumental de mármol —descubierta en 2022— con cinco peldaños conservados que marca el acceso original a la galería que lleva al criptopórtico, así como un pavimento sobre la bóveda —en 2023— que sugiere espacios abiertos y transitables, quizá ajardinados, en la superficie. La secuencia de trabajos que se han realizado hasta el presente encadena prospección geofísica, excavación, documentación científica y trabajos de restauración. De confirmarse las estructuras detectadas por las últimas prospecciones —un gran patio central de más de 50 metros de lado y construcciones perimetrales con suelo de mosaico y posibles áreas termales—, la villa romana de Las Gabias se situaría entre los complejos rurales de mayor envergadura de toda la Hispania romana.
Giro interpretativo: del baptisterio al criptopórtico de Las Gabias
El yacimiento se descubrió en 1920 y fue excavado en 1921–1922 por Juan Cabré, quien propuso con cautela un posible uso religioso. La investigación actual, no obstante, descarta el baptisterio: no hay pila de inmersión bautismal ni programa litúrgico; lo conservado responde a un corredor abovedado de unos 30 metros, con siete tragaluces,que desemboca en una cámara principal —4,2 por 3,8 metros— con ábside y rica decoración mixta de mosaico y opus sectile, además de la huella de una pequeña pileta octogonal y una escalera de caracol que asciende a la superficie. En 1972, el historiador Manuel Sotomayor realizó una pequeña intervención arqueológica y promovió la expropiación de parte del yacimiento por el Estado, aunque no se materializó en la parcela donde se encontraba la mayor parte del criptopórtico. Más tarde, en 1995, se realizó una excavación en la que se descubrieron una almazara (torcularium) y restos de habitaciones, datos que contribuyeron a la reinterpretación del sitio como una gran villa tardorromana de prestigio.

El caso de Las Gabias amplía el mapa de la ocupación romana en el entorno de Granada. El conjunto integra una pars urbana de gran aparato —salas absidiadas, mármoles, mosaicos— y una pars rustica productiva que relaciona la economía de la villa con la producción de aceite —y posiblemente vino—. El criptopórtico doméstico es una pieza de lujo singular comparable, en su ambición arquitectónica, a lo que había en las grandes villas de Roma o Pompeya. El lugar comenzó a funcionar en época altoimperial y alcanzó su apogeo en el siglo IV. La combinación de mosaicos de lujo, mármoles importados de lugares como Egipto, Túnez y Turquía, y de un programa hidráulico, refuerza la lectura de un dominus de alto rango que exhibe estatus y gusto cosmopolita, y que controla la producción en un paisaje de regadío privilegiado. Tiempo después, tras un periodo de crisis, el complejo fue reocupado por campesinos, que adaptaron espacios nobles a usos domésticos: tapiaron puertas, construyeron hornos y destrozaron mosaicos para instalar silos de almacenamiento. Un proceso de degradación que culminó en época islámica. De ahí la importancia del enclave a la hora de estudiar las transiciones sociales que se dieron entre los siglos IV y V d. C. y el paso del mundo romano al medieval.
Tras las primeras excavaciones y la construcción de una cubierta destinada a resguardar el criptopórtico, el lugar fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931. Sin embargo, con el paso del tiempo fue quedando en el olvido y el acceso regresó al control de la familia propietaria de la parcela, que durante décadas impidió la entrada a investigadores y arqueólogos. El interés público volvió fugazmente gracias a los reportajes televisivos de Crónicas marcianas (2002) y Callejeros (2006), protagonizados por las hermanas Rojas Serrano, quienes popularizaron —aunque de manera errónea— la idea de que se trataba de un «baptisterio» paleocristiano. El enclave obtuvo, no obstante, la máxima protección legal en 2004 como Bien de Interés Cultural (BIC), categoría de Zona Arqueológica, lo que blinda su conservación. Tras el fallecimiento sin herederos de la última propietaria en 2018 —la célebre Encarnita—, el inmueble pasó a manos del Estado, y ahora está en trámites de adquisición por parte de la Junta de Andalucía.

Debido al estado de abandono en que se encontraba el lugar, en 2020 se puso en marcha un proyecto de urgencia destinado a vallar y limpiar el monumento, que presentaba problemas de suciedad, deterioro y acumulación de residuos. Un par de años más tarde comenzaron las campañas de excavación, que desde entonces se repiten anualmente en el marco del Proyecto General de Investigación, Musealización y Valorización Social y Patrimonial de la villa romana de Las Gabias. Este plan integral combina la investigación arqueológica y el estudio de los hallazgos con programas de conservación, interpretación y difusión de los descubrimientos, y también con iniciativas para abrir el yacimiento al público. El objetivo último es garantizar su protección y fomentar su conocimiento y disfrute por parte de la ciudadanía.
A corto plazo, el plan pasa por continuar los trabajos de excavación y de consolidación de las estructuras descubiertas, así como por la divulgación de los resultados. Por otro lado, tras décadas de acceso restringido, se facilita ahora la apertura al público a través del programa autonómico «Conoce los enclaves arqueológicos de Granada», con pases regulares y actividades de mediación cultural, incluida la participación del sitio en las Jornadas Europeas de Arqueología. Además, se abre la posibilidad de crear una ruta histórica que potencie el turismo cultural y educativo, y ofrezca a los visitantes la oportunidad de conocer los restos de una civilización que dejó su huella en la región.
Fuentes
- LÓPEZ, Álvaro: «Del ‘baptisterio romano’ de Las Gabias a una villa de lujo: la joya que se oculta bajo el suelo de Granada desde hace 15 siglos», en elDiario.es, disponible en: https://www.eldiario.es/andalucia/granada/baptisterio-romano-gabias-villa-lujo-tierra-joya-oculta-suelo-granada-1-500-anos_1_12390801.html
- UMA DIVULGA (Universidad de Málaga): «Comienzan las excavaciones en la villa romana de Gabia con la dirección de la UMA», Universidad de Málaga, en: https://www.umadivulga.uma.es/noticias/humanidades/comienzan-las-excavaciones-en-la-villa-romana-de-gabia-con-la-direccion-de-la-uma/
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