Una obra detenida en Pompeya explica la «mezcla en caliente» del hormigón romano
Podría ser una obra cualquiera: tejas apiladas, herramientas a pie de muro y ánforas reaprovechadas como recipientes. Solo que esta obra quedó detenida en el año 79 d. C., cuando el Vesubio sepultó Pompeya y dejó todo congelado en el tiempo durante casi dos milenios. A partir de ese taller interrumpido, un equipo liderado por el MIT ha reunido evidencia directa sobre cómo se preparaba el hormigón romano, célebre por su resistencia. El estudio, publicado en Nature Communications el 9 de diciembre de 2025, combina análisis químicos y microscópicos de morteros y materias primas con el registro del taller y con referencias de los textos antiguos.

La obra en cuestión se encontró de la Regio IX, ínsula 10, en pleno tejido urbano de Pompeya. Los trabajadores estaban reparando una casa cuando se produjo la erupción y abandonaron el lugar con la obra a medias. Atrás dejaron un conjunto de evidencias poco habitual: tejas clasificadas para reciclar, bloques de toba alineados y material preparado para recomponer paramentos, con una lógica de reutilización muy visible.
En ese inventario aparecen también las «bolsas» de la construcción: ánforas reutilizadas para transportar materiales. Algunas se emplearon para apagar la cal destinada a enlucidos, un detalle clave porque indica una diferencia entre la cal usada en acabados y la cal destinada al hormigón estructural. Las herramientas completan la escena: plomadas, cinceles y azadas de hierro para preparar morteros y mover mezclas. En conjunto, la escena muestra una obra organizada.
Hormigón romano: cal viva y «mezcla en caliente»
El proyecto fue liderado por Admir Masic, profesor del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), y contó con un equipo interdisciplinario integrado por otros expertos del MIT, del laboratorio de innovación patrimonial de la Universidad de Sannio, de la sociedad italiana ERRESSE y del Parque Arqueológico de Pompeya. La investigación se apoyó en las excavaciones realizadas entre enero de 2024 y mayo de 2025.
Lo primero que hicieron fue analizar la textura del mortero al microscopio de luz polarizada y medir la composición y la estructura con infrarrojo (FTIR-ATR), difracción de rayos X (XRD), SEM-EDS y Raman; luego compararon los resultados con muestras de referencia hechas con cal viva y cal apagada y cuantificaron la cristalinidad y la distribución de fases.

Los investigadores llegaron a la conclusión de que el mortero se preparaba mezclando «en seco» cal viva y puzolana (ceniza volcánica), a los que solo se añadía agua poco antes de aplicarlo. Este procedimiento, conocido como hot mixing (‘mezcla en caliente’), hacía que, al contacto con el agua, la cal viva reaccionara, liberase calor y acelerase el fraguado. Tras el terremoto de 62 d. C., esa rapidez era crucial. Esta preparación dejaba clastos de cal que durante años se interpretaron como errores de mezcla pero que este estudio que actuaban como reservas reactivas. Así, si una fisura dejaba entrar volvía a entrar humedad, el calcio se disolvía, volvía a precipitar y sellaba poros y grietas.
Los resultados encajan con las fuentes romanas. En De architectura, Vitruvio describe el uso de cal apagada para revocos y cal viva para el opus caementicium estructural. No pueden afirmar que esta técnica fuera universal, pero enlaza con otros casos (por ejemplo, el mausoleo de Cecilia Metela o un paramento de Privernum) y con el comercio de puzolana, que se transportó por el Mediterráneo para obras lejanas, como el puerto de Cesarea Marítima.
El secreto de la durabilidad del hormigón romano, utilizado en construcciones que han llegado hasta nuestros días, no se encontraba en ningún «ingrediente milagroso», sino en la forma de trabajar: materiales volcánicos, control del agua y reutilización sistemática. La oportunidad de estudiar una obra «en marcha», con los materiales y herramientas en su contexto ha permitido avanzar en el entendimiento de su composición y propiedades. Esto abre la posibilidad de aplicar esos mismos principios a la fabricación de cementos modernos más duraderos.
Fuentes
- CRIADO, Miguel Ángel: «Así construían los albañiles de la antigua Roma», El País, 9 de diciembre de 2025.
- LAURENCE, Ray: «This has re-written our understanding of Roman concrete manufacture — Abandoned Pompeii worksite reveal how self-healing concrete was made», Live Science, 14 de diciembre de 2025.
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