Hallazgos en la Insula Meridionalis muestran cómo vivieron los supervivientes de la erupción del Vesubio
La historia de Pompeya se ha contado como una tragedia cerrada en una fecha exacta: 24 de octubre del 79 d. C. —antes fechada erróneamente el 24 de agosto—, cuando el Vesubio sepultó la ciudad bajo toneladas de ceniza. Durante siglos se pensó que ese había sido su fin definitivo. Esa visión de la ciudad enterrada y olvidada eclipsó otro capítulo igual de fascinante: el de su resistencia, firme y obstinada. Ahora, las últimas campañas llevadas a cabo en la Insula Meridionalis confirman lo que ya se sospechaba: Pompeya no desapareció de la historia en el 79 d.C.

El Parque Arqueológico de Pompeya decidió hace unos años adoptar un nuevo enfoque en sus excavaciones. Gracias a ello, ha comenzado a salir a la luz la Pompeya posterior al año 79, una ciudad transformada que se mantuvo con vida hasta bien entrado el siglo V. Los responsables del parque reconocen que las investigaciones actuales demuestran que la vida siguió allí tras el desastre. Apenas unas décadas después, las ruinas ya estaban habitadas de nuevo. Una ocupación precaria pero prolongada en el tiempo que la arqueología clásica siempre pasó por alto. Para el director del yacimiento, Gabriel Zuchtriegel, estos hallazgos en la Insula Meridionalis suponen el rescate de una historia olvidada durante siglos por una especie de «inconsciente arqueológico» obsesionado únicamente con el nivel del año 79.
Pompeya volvió a asomar en la historia a finales del siglo XVI, cuando el arquitecto Domenico Fontana encontró los primeros restos, por casualidad, mientras construía un canal. Las grandes excavaciones, sin embargo, no comenzaron hasta mediados del siglo XVIII. Entonces lo que primaba era la búsqueda de esculturas, frescos, cuerpos «petrificados» y otros tesoros detenidos en el tiempo el día de la erupción. Ese afán por alcanzar directamente los niveles del 79 d. C. marcó la arqueología durante casi dos siglos. El resultado fue devastador para los vestigios situados en los estratos más superficiales, ya que fueron arrasados sin documentar en gran parte del yacimiento. «Las huellas fugaces de la reocupación del sitio fueron literalmente retiradas y a menudo barridas sin dejar registro», reconocen hoy los responsables del parque al presentar estos trabajos de excavación.
Del desastre a la supervivencia en las ruinas
La catástrofe del Vesubio fue, sin duda, de magnitud colosal. Gracias a autores como Plinio el Joven, sabemos del pánico y la destrucción que provocó; Suetonio y Dión Casio confirman que el emperador Tito intentó coordinar las labores de socorro y destinó los bienes de los fallecidos sin herederos a la reconstrucción. Pero, pese al apoyo imperial, el asentamiento nunca recuperó ni la infraestructura ni la vitalidad de una ciudad romana plena.
Se calcula que entre el 15 % y el 20 % de los aproximadamente 20 000 habitantes de Pompeya perecieron en la erupción. Muchos supervivientes —en especial los de las clases acomodadas— se trasladaron a ciudades cercanas tras salvar algunas de sus posesiones. En cambio, aquellos con menos recursos, incapaces de empezar de cero en otro lugar, regresaron pronto a las ruinas. Con el tiempo se les sumaron nuevos pobladores de baja condición, atraídos por la oportunidad de ocupar los restos de villas abandonadas o de buscar objetos de valor bajo las cenizas.

La Insula Meridionalis y las huellas de la repoblación
La Insula Meridionalis es un bloque situado al sur de la ciudad, entre la Villa Imperial y el Quadriportico del Teatro. Las excavaciones estratigráficas realizadas allí han sacado a la luz numerosas huellas de vida cotidiana posteriores al año 79 d. C. Los arqueólogos han documentado una transformación radical del espacio y reconfiguración de los ambientes para adaptarlos a una existencia muy distinta a la que había en la opulenta Pompeya anterior. Fue, en esencia, un asentamiento marginal de gente que vivía en condiciones precarias. Las estancias al nivel de la calle, sepultadas, se utilizaron como sótanos o almacenes, mientras que las plantas superiores, que asomaban entre el material volcánico y eran más accesibles, se convirtieron en viviendas. Los grandes espacios abovedados de los antiguos horrea (almacenes) se subdividieron en cuartos pequeños; se instalaron hornos para el pan —incluido uno encajado en una cisterna reutilizada de la Casa de los Mosaicos Geométricos—; y se levantaron escaleras improvisadas para acceder a los nuevos sótanos y pisos altos.
La cronología de los hallazgos indica que la repoblación se sostuvo gracias a una economía de subsistencia combinada con el expolio sistemático de los restos monumentales. Al mismo tiempo que se dio un pequeño resurgimiento agrícola con la reanudación de algunos cultivos, la ciudad entera se transformó en una cantera abierta de la que se extrajeron mármoles, bloques de piedra y plomo. Las huellas de este saqueo se aprecian en la desaparición de los revestimientos de las termas suburbanas, del Foro y de los teatros, así como las tuberías del acueducto. También se constató que ciertas áreas fueron reutilizadas para enterramientos.

El análisis de los descubrimientos permite distinguir dos grandes fases de repoblación. La primera se extendió desde finales del siglo I hasta comienzos del siglo III; la segunda, desde el siglo IV hasta mediados del V. Esta datación se ha podido precisar gracias a la recuperación de cerámicas, monedas de distintos emperadores y lámparas de aceite decoradas con el monograma cristiano Chi-Rho, símbolo característico del siglo V. Uno de los hallazgos más conmovedores ha sido el enterramiento de un recién nacido, fechado entre los años 100 y 200 d. C.
La vida continuó entre los escombros de Pompeya hasta el año 472 d. C., cuando una nueva erupción del Vesubio —conocida como la «erupción de Pollena»— sepultó definitivamente los últimos rastros de actividad humana. Desde entonces, Pompeya permaneció dormida bajo la ceniza, hasta que la historia volvió a encontrarla.
Fuentes
- PARCO ARCHEOLOGICO DI POMPEI: «Pompeii was reoccupied after the destruction of AD 79. New traces of the building site of the Insula Meridionalis are coming to light» en Press releases, 11-08-2025
- SADURNÍ, J. M.: «Una historia olvidada por la arqueología: Pompeya volvió a ser ocupada tras la dramática erupción del Vesubio» en Historia National Geographic, 07-08-2025
- WEXLER, Ellen: «After Mount Vesuvius Erupted, Pompeii’s Poorest Survivors Lived Amid the Rubble of the Ancient City for Hundreds of Years» en Smithsonian Magazine, 12-08-2025
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