La villa romana del Museo Carmen Thyssen Málaga abrirá al público a finales de febrero

El Museo Carmen Thyssen de Málaga abrirá a finales de febrero un nuevo recorrido que permitirá visitar la villa romana que se conserva en sus sótanos. Aunque aún falta por definir el acceso, la visita se hará por pasarelas y tendrá como pieza destacada un ninfeo.

No solo es la sede del Museo Carmen Thyssen Málaga: el Palacio de Villalón también alberga en su subsuelo los restos de una villa con factoría de salazones de época romana. Unos vestigios de la antigua Malaca que se descubrieron en 2005, durante las obras de rehabilitación del edificio. Las campañas arqueológicas realizadas entre 2005 y 2018 documentaron un conjunto residencial y productivo vinculado a la elaboración de conservas de pescado, con áreas domésticas e industriales (factoría de salazones) y evidencias de actividad comercial.

El lugar habría sido ocupado ininterrumpidamente desde finales del siglo I d. C. hasta mediados del V, con remodelaciones y distintas fases de uso hasta su abandono. Las últimas parecen haber estado asociadas con enterramientos. Entre los hallazgos más sobresalientes, sobre todo por su estado de conservación, figura una fuente monumental —posiblemente un ninfeo— decorada con pinturas murales de peces de colores sobre fondo negro.

Infografía del plan para hacer visitable la villa romana del Museo Carmen Thyssen Málaga
Infografía del plan para hacer visitables las ruinas romanas del sótano del Museo Carmen Thyssen. Imagen del Ayuntamiento de Málaga

Hacer visitable la villa romana del Museo Carmen Thyssen Málaga

El Ayuntamiento de Málaga ha impulsado la adecuación del sótano para que se pueda visitar con recorridos controlados (grupos pequeños y tiempos de permanencia breves) para mantener las condiciones de humedad y temperatura necesarias para la conservación. Las visitas se articularán mediante un itinerario elevado de pasarela que permite recorrer los restos sin pisarlos. La museografía apuesta por una atmósfera contenida, con predominio de penumbra y un diseño que prioriza la lectura del conjunto sin cargarlo de elementos invasivos.

La intervención del Ayuntamiento ha supuesto, además, la mejora de las instalaciones de iluminación, climatización y protección contra incendios. El proyecto incluye también el refuerzo de la estructura existente cuando sea necesario, así como otros trabajos de acondicionamiento para integrar el espacio como una sala más del museo. No ha sido una labor fácil: a la dificultad logística propia de una obra en el centro histórico, que no puede contar con maquinaria pesada, se suma el reto de mantener seco un yacimiento situado a nivel del agua que ha sufrido diversas inundaciones a lo largo del tiempo (en 2011 el sótano quedó anegado bajo más de un metro y medio de agua). Para evitar que el yacimiento dependa de soluciones puntuales, se ha diseñado un sistema de control continuo con bombeo y trabajos de drenaje, además de medidas para limitar el arrastre de sedimentos. La apertura al público se prevé para el primer trimestre de 2026.

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