Roma limpia con láser la columna de Marco Aurelio

Roma ha iniciado una limpieza con láser a gran escala en la Columna de Marco Aurelio para retirar décadas de suciedad causada por la contaminación. La intervención, financiada con fondos europeos y valorada en unos dos millones de euros, pretende devolver la legibilidad al friso de más de 2 000 figuras, con finalización prevista para el primer semestre de 2026.

Quien haya paseado estos días por la Plaza Colonna, en pleno centro de Roma, se habrá dado cuenta del gran andamio que rodea la Columna de Marco Aurelio. La razón es que el monumento, construido entre 180 y 193 d. C., está recibiendo un tratamiento profundo con láseres portátiles para tratar de quitar la costra negra producida por la contaminación. No se trata de una restauración rutinaria: se trata del proyecto más amplio y complejo de limpieza con láser que se ha llevado a cabo hasta la fecha en un monumento italiano.

La técnica empleada sobre la columna consiste en aplicar pulsos cortos de láser: la energía calienta la costra negra y la desprende para dejar visible el mármol de Carrara. La arqueóloga y arquitecta Marta Baumgartner, directora de la obra, ha hecho hincapié en lo oscuro que se encontraba el monumento, prácticamente negro, y ha comparado el procedimiento con ciertos láseres médicos por su capacidad de actuar con precisión sobre una capa concreta. La limpieza se completa con métodos tradicionales: esponjas y agua, compresas químicas y morteros aplicados con espátula para cubrir pequeñas pérdidas. Se han identificado zonas en las que el mármol empezaba a desprenderse y han requerido estabilización previa. Se trabaja desde un andamio amplio y estable que permite intervenir por sectores y revisar el relieve con la distancia adecuada.

El proyecto, con un presupuesto cercano a los dos millones de euros, incluye un nuevo sistema de iluminación nocturna y la puesta a punto de la escalera de caracol interior. El plan prevé una monitorización constante para intervenir cuando sea necesario. Estas campañas de conservación se repiten cada pocas décadas. En la anterior gran intervención, en los años ochenta, la suciedad se retiró con cepillos diminutos.

Restauradora limpia la columna Marco Aurelio
Restauradora usando los pulsos de láser para eliminar la mugre del bajorelieve de la columna. Imagen de Domenico Stinellis/AP photo)

Vuelven a leerse las escenas de las guerras del Danubio

Al igual que la de Trajano, la columna de Marco Aurelio es una crónica visual: un friso helicoidal que asciende enrollado hasta casi 40 metros de altura y reúne más de 2.000 figuras —soldados, caballos, prisioneros, dioses y animales— en escenas, algunas de ellas muy duras, vinculadas a las campañas que llevó el emperador en el Danubio, contra marcomanos y cuados y sármatas yázigos. La columna estaba pensada para la lectura desde el suelo: las figuras se agrandan conforme ascienden por la espiral para compensar la distancia del observador, y su valor documental es excepcional. La limpieza con láser está recuperando el contraste perdido por el ennegrecimiento del mármol y, con ello, los relieves vuelven a ser legibles.

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