Primera expedición arqueológica submarina a un singular pecio romano cargado de vidrio cerca de Córcega

Este julio, un equipo de exploración internacional, fruto de la colaboración entre las entidades de arqueología subacuática más prestigiosas de Francia e Italia, empezó a explorar el pecio Capo Corso 2, un barco mercante romano naufragado cerca de la isla de Córcega, en una de las expediciones arqueológicas más emocionantes que se están llevando a cabo en el Mediterráneo.

La primera misión conjunta franco-italiana de estudio del pecio profundo Capo Corso 2 se ha llevado a cabo a principios de este julio. El barco hundido está situado a una profundidad de aproximadamente 350 metros, en la parte italiana de las aguas que separan Capo Corso, en Córcega, y la isla italiana de Capraia.

Explorando el pecio romano
Explorando el pecio. Fuente: patrimoniosubacqueo.it

Se trata de un naufragio solitario que permaneció oculto durante siglos hasta su descubrimiento en 2012. Fue Francia, a través del Département des Recherches Archéologiques subaquatiques et sous-marine (DRASSM), quien llevó a cabo un reconocimiento inicial del lugar en 2013, seguido de una misión de documentación fotogramétrica y mini muestreo en 2015. Después, tras unas negociaciones entre Italia y Francia, se inició una colaboración en 2022 para su estudio arqueológico conjunto. Se trata de los restos del segundo pecio romano cargado de vidrio que se ha encontrado, de ahí lo excepcional de este naufragio: un cargamento formado casi exclusivamente por toneladas de vidrio, tanto en estado bruto, en bloques de diversos tamaños, como en forma de objetos soplados.

Una misión internacional conjunta que cuenta con equipos de última tecnología

Esta expedición bilateral fue coordinada por dos instituciones destacadas en arqueología subacuática: la Soprintendenza Nazionale per il patrimonio culturale subaquatiques, de Italia, y el DRASSM francés. También ha contado con la participación de la arqueóloga y especialista en vidrio antiguo Souen Fontaine, del INRAP (Institut national de recherches archéologiques préventives). Además, gracias a la participación directa de la ecóloga Nadine Le Bris , de la Universidad de la Sorbona, la investigación arqueológica se ha vinculado, por primera vez, con la observación biológica marina de los ecosistemas de aguas profundas. Los naufragios a menudo se convierten en arrecifes artificiales que favorecen la vida marina, así que el estudio de la colonización biológica del lugar arqueológico también ayudará a la evaluación del estado de conservación del cargamento y a la restauración de los objetos recuperados.

Explorando las profundidades con un ROV
Centro de control de los ROV. Fuente: patrimoniosubacqueo.it

Durante esta primera campaña, la intención era efectuar un nuevo estudio fotogramétrico del pecio para verificar posibles modificaciones debidas a la acción antrópica (el paso de redes de arrastre, por ejemplo) y a la sedimentación, así como ejecutar una limpieza superficial de algunas zonas del yacimiento, para una mejor identificación de los artefactos, y realizar una selección y recuperación de artefactos. Para llevar a cabo esta expedición, el DRASSM ha puesto a disposición del equipo su nave insignia de investigación, el buque Alfred Merlin, que está equipado con dos ROV (Vehículo Operado a Distancia) denominados Hilarion y Arthur. Este último es un nuevo prototipo diseñado específicamente para la misión, uno de los más pequeños y ligeros de su categoría, que puede sumergirse hasta profundidades de 2.500 metros, y no solo captura video en alta definición, sino que también puede ventilar o aspirar sedimentos, y recuperar objetos gracias a un su sistema de garras muy delicado.

Recuperación de objetos con la garra del ROV Arthur
Recuperando uno de los objetos de vidrios con el ROV Arthur. Fuente: patrimoniosubacqueo.it

Tesoros recuperados del Capo Corso 2

Entre los tesoros recuperados del pecio se cuentan botellas, platos, copas y unguentarium de vidrio, además de dos jofainas de bronce y algunas ánforas. En principio, los restos del barco romano se han datado en época imperial, entre finales del siglo I y principios del II d.C. Las ánforas se han identificado, a primera vista, como de tipo oriental, lo que sugiere que el barco podría haber partido de Oriente Próximo, posiblemente de Líbano o Siria, con destino a la costa provenzal francesa.

Piezas recuperadas del pecio romano cargado de vidrio
Algunas de las piezas de vidrio recuperadas. Fuente: patrimoniosubacqueo.it

Todos los materiales arqueológicos que se han rescatado serán trasladados al laboratorio de la Superintendencia Nacional, en Taranto, para su análisis científico, caracterización de la degradación biológica y restauración. El estudio de las piezas revelará más información sobre la cronología y la ruta del navío, así como del uso cotidiano de ciertos utensilios en la antigüedad romana.

Dada la naturaleza excepcional del hallazgo, de valor histórico y arqueológico incalculable, los investigadores esperan poder llevar a cabo, en los próximos años, un proyecto multidisciplinario más amplio que ayude a comprender mejor el comercio marítimo en el Mediterráneo antiguo. Sería también una buena oportunidad para implementar nuevas tecnologías en este tipo de exploración arqueológica submarina, así como para empezar a estudiar su contexto medioambiental, todavía poco investigado. Es previsible que este tipo de colaboraciones transfronterizas continúen en el futuro, ya que han demostrado la importancia de investigar y proteger nuestro patrimonio cultural de manera conjunta.

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Fuentes

Missione italo-francese per lo studio del relitto profondo Capo Corso 2

Perfectly Preserved’ Glassware Recovered From 2,000-Year-Old Shipwreck

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